Clásicos de la poesía universal

Como el título indica, abro esta nueva página dedicada a los clásicos de la poesía universal, poetas y bardos bendecidos por Erato, Diosa de la poesía lírica-amorosa, que arrebatados por una pasión sublime dejaron plasmadas sus bellas obras en disímiles libros y una huella imborrable en el corazón de todo el que las lee.

Quiero comenzar con la obra de Gustavo Adolfo Bécquer, poeta sevillano, nacido el 17 de febrero de 1836 y que  murió muy joven con tan solo 34 años de edad, dejando una prolífera obra donde se destacan: “El libro de los gorriones”, “Historia de los templos de España” (1857), “Cartas literarias a una mujer” (1860-1861), “Cartas desde mi celda” (1864), “Obras completas” (1871).
Entre sus leyendas: “El caudillo de las manos rojas” (1858), “La cruz del diablo” (1860, “La ajorca de oro” (1861), “El beso” (1863), “La rosa de pasión” (1864), entre otras. 

Fue una de las figuras más destacadas del Romanticismo.

 

Rima X

Los invisibles átomos del aire
en derredor palpitan y se inflaman;
el cielo se deshace en rayos de oro;
la tierra se estremece alborozada;
oigo flotando en olas de armonía
rumor de besos y batir de alas; mis párpados se cierran… ¿Qué sucede? –
¡Es el amor que pasa!

Rima XXI

¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía… eres tú.

Rima XXXVIII

Los suspiros son aire y van al aire.
Las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?

Rima LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!.

Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!

Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar, …
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!

2 comentarios

  1. Yo soy Fanática de poesía de esa autor, tengo un libro de sus poemas.
    Saludos Cordiales
    buen blog!!

    1. Hace ya varios años, era yo un adolescente, me deslumbré por la poesía de este autor, él, Amado Nervo y José Ángel Buesa fueron mis poetas preferidos por aquel entonces, no me acuerdo ni cuántos poemas me aprendí de ellos, ni cuantos escribí imitando sus versos. Saludos y que se repita la visita

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